¿ Es posible que andar nos pueda mantener en forma?

 

Pues sí es cierto. No es solamente una manera de tonificar el cuerpo sino también puedes quemar aproximadamente 300 calorías cada 30 minutos. Para sacar el máximo provecho hay que  recordar unas técnicas sencillas:

 

 

 

   

 

 

 

 

 

Ya nadie duda de los numerosos beneficios que tiene realizar actividad física cotidiana. Caminar es una alternativa para todas aquellas personas que no puedan o no quieran realizar los esfuerzos que se requieren en otros deportes.

Los cambios artríticos con frecuencia se deben a la inactividad e inmovilidad. Caminar es una de las mejores maneras para mejorar este problema.

Se ha demostrado que el caminar con asiduidad a un ritmo moderado adelgaza, reduce la incidencia de diabetes de tipo II y disminuye la tensión arterial.

Andar con regularidad ayuda a bajar la presión sanguínea y los niveles de colesterol, se quema la misma cantidad de grasa que al correr.

 

 

 

Ejemplos:

               

Una práctica habitual de la caminata, puede servir de incentivo para realizar algún otro deporte que requiera una actividad más intensa, ya que hace sentirse cada vez mejor y más fuerte.

En definitiva, los numerosos beneficios de caminar con regularidad, son entre otros:

   

 

 

 

                                                                                           

    

 

                                                                                                          

 

La hidratación en el deporte.

 

El agua es un componente mayoritario( 70% del peso neto) y esencial en nuestro cuerpo. Para la actividad cotidiana se necesita 1´5 litros de agua diariamente pero si se practica deporte estas cantidades aumentan.

Las necesidades de líquido varían de unas personas a otras, también depende de las condiciones climatológicas y la altitud en que se desarrolle la actividad deportiva.

Es necesario beber antes, durante y después del ejercicio aunque no se tenga sed. Una pérdida de líquido refleja una pérdida de la capacidad física que oscila entre el 10 y el 40% en función del líquido perdido. La deficiencia de agua puede llegar a producir el agotamiento térmico, que puede derivar en golpe de calor que puede ser mortal.